El uruguayo que plantó la bandera del fútbol en USA. 

Recuerdo la primera vez que lo ví.
Los Estados Unidos,  se presentaban luego de muchos años en un Campeonato Mundial de fútbol, con un equipo de regular para abajo.
Mirando uno de los partidos que le tocaron jugar, y observando la baja categoría de la mayoría de sus players, me llamó la atención uno, que se distinguía del resto. Se le notaba claramente, que a diferencia de sus compañeros, poseía ese don que se alcanza  desde la infancia. Su gambeta, el dribbling o el amague, eran mucho más que Made in USA.
El corazón se alegró al enterarme: "...su nombre es Tabaré Ramos..es uruguayo...". Con ese nombre, era obvio que era al menos, nacido oriental.
Foto: Dukas (FIFA)

Llegó a Norteamérica, por el año 1977 con 10 años de edad.
Arribado en Nueva Jersey, en calidad de inmigrante, para encontrarse despojado de la práctica del fútbol, que en Montevideo se practica hasta en las calles.
Pero se las arregló para participar de raros "picaditos", donde ya deslumbraba, con su calidad, inédita en esa parte del mundo.
Cuando al fin se inscribió en una escuela escocesa, comenzó la escalada. Tenía 14 años al llegar a la institución de Newark. Los muchachos allí practicaban el fútbol, solo por mero entretenimiento, pero Ramos llegó y trajo intacto ese instinto que se cría como la hierba, en la tierra que lo vió nacer: al fútbol solo se juega a ganar.- 
Allí en el St Benedict, ganó el campeonato estatal 4 años seguidos, jugó 80 partidos y anotó 161 goles, batiendo todos los récords conocidos en dicha competencia..-
En 1983, con 16 años de edad fue citado a la selección Sub-20, para disputar las eliminatorias al Mundial Juvenil de México. De su mano USA clasificó, con un gol suyo contra el anfitrión de ese campeonato : Guatemala.
Ya en el Mundial, fue la figura en el partido en que Uruguay venció a USA por un ajustado 3 a 2.
Pero en el partido contra Costa de Marfil, le fracturaron la nariz, y ahí comenzó su periplo de lesiones, a pesar de que nunca se rindió.

En 1988 defendió a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Korea.
En 1989 recibió la insólita convocatoria para integrar la selección de Futsal, para jugar el Mundial de Holanda. Los americanos consiguieron la medalla de bronce y Tabaré anotó 3 tantos.

Finalmente en 1990 participó del Mundial de Italia,  donde fue por lejos, el mejor americano.
Allí fue observado por dirigentes del Figueres y pasó al fútbol español, para más tarde integrarse al Betis de Sevilla. Esa temporada, sufrió otra lesión que lo dejó sin jugar buena parte del año.
En 1994, en el Mundial de Estados Unidos, otra vez fue el hombre orquesta de el mejor seleccionado que se le ha visto a USA. Jugando los cuartos de final contra Brasil, Leonardo, le aplicó un codazo impune, que le produjo fractura de cráneo.

Cuando todos lo daban por terminado, volvió recuperado para en 1995 ser el primer jugador en fichar para la Major League Soccer, en Estados 
Unidos.                                                                             
Luego de estar 1 año en los Tigres de México, pasó en 1996 al Metro Stars de New Jersey.
Al final de la temporada se rompió los ligamentos de la rodilla. Una lesión gravísima lo acosaba nuevamente, pero con los avances de la medicina y con una fuerza de voluntad admirable, volvió recuperado para vestir la mítica blusa 10, en el Mundial de Francia 98.
Aún con muchas lesiones en su haber, nadie lo descarta para integrar la selección americana nuevamente.
Tabaré Ramos, triunfó en Estados Unidos y defendió sus colores, pero conociendo su historia, su voluntad a prueba de balas y su "garra", no quedan dudas: 

                                                                                    es un prototipo de futbolista uruguayo.
 


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Fuente: Artículo escrito por PAUL GARDNER para la FIFA.-
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