La hazaña más insólita de la historia Copa
(Segunda Parte)

El suelo neutral de Chile, recibía otra vez a los finalistas de la Copa Libertadores. Fue el 31 de octubre.
Asistieron 25.000 personas y el arbitraje estuvo a cargo del árbitro chileno Silva.
La disposición para la final era que en caso de empate en el tiempo reglamentario, se jugarían 2 tiempos de 15 minutos cada uno de alargue, y de proseguir el empate, América de Cali sería Campeón de la Copa Libertadores, por primera vez en su historia.
El cotejo, fue enormemente friccionado y parejo. 
Los colombianos, andaban con todas, y Willington Ortíz, era un peligro constante para las aspiraciones aurinegras, y por momentos se mostraba como el mejor jugador de la cancha.
Cabañas por su parte hizo de todo. De las futbolísticamente permitidas y de las otras también.
Pocos aurinegros que tomaron contacto con él, no había recibido un codazo o un golpe.
Claro, era normal, que jugadores maduros y forjados en juegos de alto voltaje, le quisieran "meter la pesada" a los jóvenes uruguayos. Pero había que recordar, de que manera estos jugadores, habían llegado a esta final. Aquel partido en la cancha de Independiente, donde el local cayó vencido por 4 a 2, superado en todos los planos por este conjunto, que nunca tuvo un encuentro fácil. Todas fueron finales.
Cada escalón costó todo y más aún. Era un grupo jóven sí, pero sufrido. Desde allá atrás, abajo de los 3 palos, donde estaba "D´artagnan" Pereira, que había detenido el grito de gol de varios contrarios, con atajadas que parecían pertenecer a la fantasía. O un poco más adelante, donde estaba "El Loco" Trasante, un defensa esculpido en granito que empujaba a sus compañeros hacia adelante, y que nunca dudó un instante en jugarse a muerte en cada jugada.
Promediaba el segundo tiempo de una lucha por demás pareja, y las agresiones de Cabañas, le colmaron la paciencia al "Pepe" Herrera, (conocido como el "cañón", por sus disparos de media distancia). El Pepe, lo fue tomando y anulando al paraguayo, hasta que una agresión de éste, fue respondida por Herrera, y el juez los expulsó a ambos. Pero ahí les quedó claro, que ninguno, pesa lo suficiente, ni tiene corona que le alcanze para poder pisotear a un jugador con la aurinegra puesta.
América, a medida que se llegaba al tiempo reglamentario, se dedicó a especular con el empate.
A los constantes intentos de los colombianos de hacer tiempo, se le sumaba las agresiones a Diego Aguirre, y según el dicho de un comentarista, a la Fiera, lo estaban "carneando" sistemáticamente, ante el permisivo árbitro.
Llegó el alargue, y faltaban pocos minutos. La salida de el jugador Gareca, a causa de un desgarro, y la expulsión de Cabañas, desmerecieron un poco el juego colombiano, pero sin embargo no alcanzaba.
Peñarol, la buscaba como podía, por derecha, por izquierda, por abajo por arriba pero no quería entrar.
Faltando muy poco para el final, y luego de una sucesión insoportable de intentos de cortar el juego y hacer tiempo, el paraguayo Cabañas, inventó una nueva. Desde el banco, ya expulsado, tiraba pelotas adentro de la cancha para detener el partido.
En el minuto 118, un remate cruzado desde la izquierda, supera a Falcioni y Viera por un pelo, no llega para tocarla adentro del arco...se fue afuera a centímetros del poste. Ahí los colombianos saltaron a la cancha a festejar el triunfo, y su hinchada ya cantaba la victoria... Mi corazón dió un vuelco, recuerdo perfectamente que me quedé sordo...mi visión se oscurecía y sentí una tristeza solo comparable a la que se siente, con la muerte de un ser querido...pero sólo duró un instante. Ví que el juez no lo había terminado y la cámara enfocó a Aguirre, que parecía un boxeador que a peleado 15 rounds agotadores. Las medias caídas, los dientes apretados y la mirada fija.
Así todo Peñarol, pensando solo en el arco contrario, y a lo mejor, la jugada anterior, les dió un momento para percatarse que la hinchada de gargantas roncas seguía su canto al ritmo del tambor, y que al grito de Peñaroooool - Peñaroooool, se le habían unido voces chilenas y argentinas...
Faltando menos de un minuto, Viera pelea una pelota con Valencia, y la baja de cabeza para Villar, que la toca para Diego Aguirre por izquierda, se mete entre 2 hombres, remata de media vuelta a media altura, buscando el segundo palo y el balón que cruza un bosque de piernas y supera al arquero, besando la red...
La cuenta regresiva, que cantaba la barra de Colombia...9, 8, 7, 6... se detuvo faltando 2 segundos para terminar el encuentro...
La alegría que sentí es imposible de narrar, y se me ocurre solo comparable al nacimiento de un hijo.
Esa tarde lloré, salté y me abracé con mucha gente en el festejo. 
Nunca voy a olvidar la gente en la calle, muchos con lágrimas en los ojos, buscando un hermano aurinegro para abrazarlo bien fuerte, y gritar juntos con rabia y alegría el triunfo conseguido, de un modo que solo se vé en las películas más imaginativas del cine americano. Aquel día lo sé, me tocó vivir la confirmación, o a lo mejor el nacimiento, de las frases "Peñarol de los Milagros" y "un triunfo a lo Peñarol".
La memoria engaña, pero no siempre.


Denos su opinión, apretando aquí.-
Lea las opiniones recibidas.-

Volver
ICC Appliance - Powered by ICC Systems